Y te la llevaste, te fuiste con una parte mía, nuestra en realidad, seguro a vos te acompaña en un nuevo camino, bienaventurada en la vida, acá me dejaste en el vacío de la nostalgia. Miedo, persistente, me sopla la nuca y me dice que me cuide porque todo lo que tengo pende del hilo de la memoria, vivís en mis recuerdos, intocables, invisible ya no puedo verte, sólo pensarte. Día a día me abrazás con tu voz retumbando en mi cabeza, pero abro los ojos y no estás acá, sólo las cartas que dejaste. El sol ya no brilla de la misma forma, me reflejo diferente en el agua que ilumina, y no estás vos, no estás en el camino que recorro. Pero sigo, yendo a todos a lados y a ninguna parte, retorno al camino del encuentro porque sólo espero que estés cuando llegue, que te vea y me abraces como siempre, que me encuentres, y nos encontremos, reconocerte sin mirarte como nadie más puede hacerlo, porque sólo pido que no nos perdamos nunca.
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